De Conos, Bastones y otros Tecnócratas. Capítulo I

Renos noruegos, símbolos migratorios

Por todos es bien conocida la estrecha relación entre Noruega y los renos. Más allá de esa visión invernal y navideña de los animalitos pastando bajo la nieve, la realidad esconde alguna que otra curiosidad. A mí personalmente siempre me han parecido tener un exotismo especial al ser casi un símbolo de una región tan lejana y ajena a nosotros. Pero, ¿son realmente un símbolo de otro tipo? Indudablemente.


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Los renos comunes, más inteligentemente denominados Rangifer tarandus, y sus respectivas subespecies se han extendido por muchísimas regiones árticas y subárticas del norte de Europa y América, su hábitat natural. Pero, sorprendentemente, incluso existen renos noruegos al otro lado del globo en la isla Georgia del Sur, un territorio inglés a 1390 km al sureste de las islas Malvinas, dónde fueron introducidos a principios del siglo XX y conviven con líquenes, ratas y los típicos pájaros migratorios del océano Atlántico sur. Además, los franceses también han introducido unos pocos miles en las islas subantárticas de las Kerguelen.

Pero, lejos de esta anécdota, es precisamente en toda escandinavia donde se localiza la mayor población de renos domesticados del mundo. Y es que la tradición del pastoreo sami se remonta muchos siglos en el tiempo. En Noruega, los vestigios de la conexión entre renos y humanos consta desde hace miles de años. Ya en el año 98 d.c., el historiador romano Tácito escribió sobre la gente de Thule, esa isla al norte de Gran Bretaña y en el borde del fin del mundo actualmente asociada a las costas noruegas, quienes se vestían con pieles, cazaban renos y utilizaban skies para desplazarse. En el siglo IX, el líder noruego Ottar visitó al rey Alfredo y su corte inglesa, a los que habló sobre el pueblo lapón y sus hábitos sobre la domesticación de los renos en numerosos rebaños. Esta es la primera fuente escrita sobre la cría del reno domesticado, aunque hay fuentes arquelógicas que lo datan mucho antes. Desde entonces, muchas comunidades sami continúan tomando de los renos muchos de sus recursos, tales como carne, leche, transporte, pieles para fabricar ropa, etc. Esto ha hecho que, hoy en día, los 250.000 renos que viven en el norte de Noruega permanezcan en un estado de semi-domesticación, dedicándose principalmente a la venta de carne. Esta situación es muy distinta a la de otras partes del mundo, como en el mismo sureste de Noruega, donde todavía quedan algunas comunidades salvajes.

Pero lo que realmente me ha hecho escribir esta entrada sobre renos ha sido una fotografía muy curiosa que he descubierto en el último número de National Geographic. Esta simpática imagen muestra a un grupo de renos embarcando en unos de los muchísimos transbordadores que se emplean para atravesar los fiordos en todo el país escandinavo. Durante unas seis horas de fría noche otoñal los montan hasta en rebaños de unos 600 en el barco de camino al que será su refugio durante el invierno en unas islas del norte. Está claro que las cosas no son cómo en tiempos de Ottar, y ahora los sami se han encontrado con algunos obstáculos nuevos en su camino. Pese a la aparente virginidad de las tierras polares de Nordland, Troms y Finnmark (las regiones norteñas de Noruega), ya se han extendido hasta allí el ansía humana en su afán por construir sus edificaciones veraniegas, industrias petroleras y de gas, parques eólicos y tendidos eléctricos. Así surge esta necesidad de transporte alternativo, bien en barco, bien en camión, hacia nuevas zonas donde poder pastar.


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Esta historia me trae recuerdos de Tromsø, esa bella ciudad noruega en una gélida isla apenas unida al continente por un puente muy pintoresco. Me explico. Después de tres días allí, al final quedó grabado en mi memoria un símbolo que repetían hasta la saciedad. Es éste:

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¿véis? El escudo de armas es un reno blanco sobre campo de azur. O como más elegantemente definía el autor del emblema, allá por 1941, I blått en gående sølv rein. Por supuesto, no es el único escudo de armas noruego en el que aparece un reno. Las otras cinco regiones que comparten este cérvido estandarte son Eidfjord, Porsanger, Rendalen, Vadsø y Vågå.

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Concretamente, el emblema de Eidfjord representa, como puede verse, no sólo la cornamenta de un ejemplar, sino que nos recuerda los ríos que corren desde las montañas hasta el fiordo que le da nombre.

Me encantan los emblemas noruegos, invitan a coleccionarlos todos. Pero creo que eso quizás sea un tema para otra historia.

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