El (En)nervio Óptico. Capítulo II

Brillo eterno de la mente inmaculada

Un póster quizá un poco flojo para el potencial de la película.

  • Título original: Eternal Sunshine of the Spotless Mind
  • Dirigida por: Michel Gondry
  • Fecha de estreno: 19 de Marzo, 2004
  • Protagonizada por: Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst, Mark Ruffalo, Elijah Wood, Tom Wilkinson, Thomas Jay Ryan.

  • Sinopsis: Joel Barish, un tipo normal y soso, es la pareja de la pizpireta Clementine (Kate Winslet), una chica que es todo lo opuesto a él. Pero un día Joel descubre que ella, cansada de su aburrida forma de ser, ha decidido borrarlo de su mente. Enfadado y sorprendido, recurre a la misma clínica para que a él también le eliminen todos los recuerdos de su vida juntos. El problema es que cuando éstos comiencen a desaparecer, volverá a encontrar el verdadero amor que sentía por ella.



Ésta es de esas películas de las que esperas una cosa y acabas encontrando otra. No busques una película de amor al uso, porque no la encontrarás. Yo sabía que había gato encerrado, pero debo reconocer que me ha sorprendido. He leído de esta película que puede considerarse incluso en el top 10 de la década. Vamos a ser francos, no hay que exagerar. Buena, sí. Diferente, también. Su principal virtud reside justamente en ése último adjetivo. Ésta película no es una película cualquiera.

Antes de que sigas leyendo esta crítica, te recomiendo que pulses ese botoncito de "play" e intentes contagiarte del ambiente. Estamos dentro de la película. ¿Listo? Vamos.

Eternal Sunshine of the spotless mind es una película un tanto injusta. Para empezar, su propio título. En español se las arreglaron para traducirlo como ¡Olvídate de mí!, un título que recuerda a un telefilm cutre muy lejos del verdadero sentido de la propia película. Claro, entiendo que "Brillo eterno de la mente inmaculada" tampoco es el nombre de un éxito comercial. Eso pasa por rebuscar topónimos en la poesía inglesa... Pero al margen de esa nimiedad, también es particularmente injusta en su propia trama. Tenemos como protagonista a un tarugo que, lo siento por Jim Carrey, no termina de alcanzar su vena melodramática. Se esfuerza por ello, y se agradece el intento, pero creo que hay muchos otros actores con mejores cualidades para su papel. En cualquier caso, no es de justicia que semejante personaje sea la pareja de la increíble Kate Winslet, cuyo papel de Clementine Kruczynski es absolutamente opuesto al de Carrey. Normal que quiera borrarlo de su mente, a mi también me aburriría. Pero de nuevo, injusta e impredeciblemente, comienzas a sentir empatía por Joel Barish y su peculiar sentido, tan tremendamente conformista, de la vida. La trama te lleva a través de su desesperado intento por borrar todo lo que quede en su vida de Clementine, que no son pocos desamores, acudiendo al mismo profesional que borró los recuerdos de la señorita clementina. Es en ese momento cuando la historia se desmorona, comienza a vagar por los recuerdos de Joel de una manera totalmente arbitraria, cuyo único nexo de unión (y la única manera de que todo vaya cobrando sentido poco a poco) es la trama paralela que mantienen los técnicos que llevan el proceso. En esa mezcla de historias radica el éxito final del conjunto, y hace que todo funcione. De repente, la historia gira y se vuelve del revés: Joel redescubre su amor por Clementine, pero para evitar olvidarse de ella debe luchar contra los que intentan borrar sus recuerdos desde el interior de su propia mente. En definitiva, un cuento original sin ninguna duda, cuyo libreto mereció el oscar al mejor guión original.

¡Olvídate de mí! Éste es un buen ejemplo de la narrativa que sigue la película.

En cuanto a las interpretaciones, ya he comentado mi desacuerdo con Jim Carrey en su papel protagonista. Pese a no encajar como prototipo de guaperas enamorado, ya ha quedado claro que tampoco la propia película es cuanto menos típica. Por tanto, sus registros sí son muy loables. Aunque de vez en cuando se le escapa alguna de esas sonrisas que tanto le han encasillado, en general da el tipo y se mantiene en su lugar. Kate Winslet, aunque lejos de ser su mejor papel, se presenta como una actriz absolutamente camaleónica, haciendo suyo el personaje. Y eso que Clementine Kruczynski es una chica con una personalidad muy peculiar, no sólo por los colores de su pelo. Entre ambos se crea una relación la mar de interesante. Los otros personajes que quiero destacar son menos importantes en cuanto al peso de la trama en su conjunto, pero que aportan solidez a la misma. Se trata de los que he llamado "técnicos", que mantienen su propia línea argumental al margen y enriquecen mucho la película. El doctor Howard Mierzwiak, interpretado por Tom Wilkinson, es un personaje que sorprente por sus desconocidas implicaciones. Mary, su secretaria, interpretada por la ingenua Kirsten Dunst, es una nota dulce entre tanto surrealismo. Lástima por la interpretación de Elijah Wood, que pese a la relativa importancia de su personaje, lo rebaja a título anecdótico.

Pero el apartado más impresionante de la película, y por lo que ha recibido tan buenas críticas es por esa combinación tan peculiar de guión, diseño y creatividad. La película se vuelve un alarde de cuidado surrealismo, bien pensado y meditado. Está llena de situaciones cotidianas pero tratadas y elevadas a la categoría de arte. Recordemos que se trata de una película sobre la memoria, los recuerdos y el amor, encerrados en la mente de un hombre de pocas espectativas en la vida. Esto le proporciona al director, y al guionista (el mismo que hizo Cómo ser John Malkovich) de una enorme cantidad de recursos para explotar. Así, hay escenas espectaculares por la inteligencia con que están rodadas. A eso le llamo yo un buen uso del cine. Engaños de cámara, juegos de luces, colores, distorsiones...

¡Olvídate de mí! Las escenas tiernas y melodramáticas no pierden su toque original.

El punto más flojo de la película es la banda sonora. Sí. Pese a haberos recomendado la canción al inicio (que aparece en los créditos del film), en general es una mezcla bastante regulera de canciones sin aparente relación con la trama. Esto le añade una nota adicional de confusión a toda la ya de por sí complicada trama. Pero es un apartado que acaba perdiendo importancia.

En definitiva. Mi recomendación para Eternal Sunshine of the spotless mind es merecida. Se trata de una película que se debe disfrutar en casa, en una tarde cinéfila y experimental. Si lo que te apetece es un drama romántico corriente, olvídalo.

¡Olvídate de mí! Magníficos retratos, magníficos registros de Jim Carrey.

No hay comentarios:

Publicar un comentario