Más allá del Iris. Capítulo I

Lucha de titanes marinos

Corre el año 1851 en la isla de Wight, al sur de Inglaterra. La reina Victoria se encuentra asomada en su barco real, el Victoria and Albert, viendo finalizar la regata.
- Dígame, ¿se ven ya los barcos?
- Sí, Majestad.
- ¿Quién es primero?
- La América.
- ¿Quién es segundo?
- Majestad, no hay segundo...

Así nació el mito de la America's cup. En esta competición marítima, el primero se lleva la copa y la gloria, el reconocimiento en la historia. Esta competición, la más antigua del mundo, cuenta ya con casi 160 años de historia. Desde que el barco de nombre America ganara la copa de las 100 Guineas se han celebrado 32 ediciones. Mañana, de una manera inconcebiblemente desapercibidida, comienza la 33º edición.


Los dos mastodontes que se enfrentarán en la 33º America's Cup.


La última edición, celebrada con grandísimo éxito en 2007, dio la victoria al equipo suizo de la Société Nautique de Genève (SNG), con el mítico Alinghi, que defendía el título en aguas valencianas. Previamente ya le había arrebatado el trofeo al equipo neozelandés (Team New Zealand), en 2003, consiguiendo regresar la copa al viejo continente desde que la goleta America la ganase hacía más de 150 años. Fue una alegría cuando el Alinghi revalidó su título de Defender para la 33º edición, que con todo pronóstico volvería a jugarse en aguas españolas.

Lamentablemente, no todo salió según lo previsto y enseguida aparecieron los problemas legales. En realidad, la Copa América siempre se ha caracterizado por un cierto carácter judicial. Una competición de caballeros y nobles con altos ideales. Sus reglas se recogen en un documento oficial, el estatuto del trofeo o Deed of Gift. Dicho documento se redactó en 1887 y sólo se ha enmendado en dos ocasiones (1956 y 1985). Desde 1970 hasta ahora, el ganador de la America's Cup, o Defender, debía enfrentarse contra el Challenger, que no era otro sino el mejor de todos aquellos club naúticos que ansiaban la copa. Éstos competían entre sí en las Challenger Selection Series, que se acabaron conociendo como la Louis Vuitton Cup. Así se aseguraban un duelo de dos barcos, una modalidad denominada Match Race, entre el Defender y el Challenger. Una batalla que se esgrimía en las olas. Hasta ahora.

El día 2 de julio de 2007, el barco Alinghi, representando a la Société Nautique de Genève, ganó la 32ª edición de la Copa América en una batalla espectacular frente al Team New Zealand. Al día siguiente, el 3 de julio, de una manera que parecía casi conspiratoria, el Club Naútico Español de Vela (CNEV), presentaba a escondidas su candidatura al equipo suizo como futuro Challenger. El protocolo dice que el primer equipo en desafiar al Defender se convierte en el Challenger of Record, pudiendo modificar las reglas de la competición para la siguiente edición junto con el propio Defender. Ésta era una posición muy ventajosa tanto para el equipo suizo como para el español, pues ambos deseaban que la siguiente edición se celebrase en aguas españolas bajo condiciones que pudiese beneficiar a ambos, en detrimento de otros posibles Challengers, como el americano o el neozelandés. Por supuesto, la cosa no podría quedar así. El día 11 de julio, apenas 8 días después, el Golden Gate Yacht Club (GGYC), del equipo americano, presentaba su desafío a la vez que denunciaba al CNEV por quebrantar las reglas de la copa. Resulta que el Deed of Gift requiere que el equipo retador organice al menos una regata todos los años en competiciones marítimas. Vergonzosamente, el CNEV era un club ficticio que se había creado ex profeso para avalar el Desafío Español 2007 (el equipo español en la 32º edición), incumpliendo los términos del acuerdo. Comenzaba una batalla legal que ha durado dos años en los tribunales norteamericanos, siendo el futuro de la Copa América ciertamente incierto. Muchos pensaban que la 33º America's Cups se jugaría en las salas de un tribunal. Hemos estado cerca.


Imagen de la 32º America's Cup en aguas de Valencia.

En marzo de 2008, después de varios meses de negociaciones en las que se intentó hacer una competición abierta a muchos equipos, el juez que llevaba el caso falló a favor del Golden Gate Yacht Club para que la 33º America's Cup fuera un duelo que se decidiese únicamente entre el club suizo y el norteamericano. A mi entender, ha sido una decisión que ha trastocado totalmente el espíritu de la competición. Por eso, esta edición tiene el estigma de ser una pantomima judicial, el resultado de unas truculentas batallas legales que han hecho tambalear los cimientos del propio Deed of Gift. También por eso, esta edición es tan peculiar. No habrá Defender Selection Series y el diseño de los barcos será totalmente diferente a lo visto hasta ahora: presenciaremos una batalla de multicascos.

El Defender es, por tanto, la Societé Nautique de Genéve, representado por el Alinghi 5. Defenderá la copa con un catamarán (un barco de doble casco) enorme, cuyo gennaker tiene una superficie de 1.100 m2 siendo uno de los mayores del mundo.


Alinghi 5, el valeroso Defender.

El único Challenger, por el otro lado, es el inefable Golden Gate Yacht Club que ha elegido un trimarán (un barco con tres cascos) para representar a su equipo, el BMW Oracle Racing. También es un barco enorme, de casi 115 pies de eslora (34,5 m) y con un mástil de más 220 pies de altura (68 metros, casi el doble que el ala de un Boeing 747), el mayor de estas características que jamás ha equipado un barco de vela. Dicha vela consta de una sección principal y nueve alerones, y está construida con material aeronáutico sobre una ligera estructura de carbono y kevlar. Un monstruo marino.


BMW Oracle Racing, el potente Challenger.

Mañana es la presentación del evento. El ganador será el mejor de tres regatas, que se disputarán los días 8, 10 y 12 de febrero. La espectación no puede ser mayor. Pero como ya decía al principio, en esta competición no habrá segundo. Con la enorme disparidad en los diseños de las embarcaciones, probablemente haya una clara diferencia entre los contendientes. El primero se llevará el honor, la gloria y la copa. El segundo, la pura vergüenza y ridículo como colofón de esta larga batalla judicial. Además, con Alinghi 5 nos jugamos la continuidad de la legendaria copa en aguas europeas, y concretamente en las costas valencianas. Si el BMW Oracle Racing se lleva la 33º America's Cup, su triunfo significará el retorno de la soberanía norteamericana.

Sea como sea, porque el trofeo de la America's Cup recupere el prestigio de sus batallas navales, ¡que gane el mejor!


La Jarra de las 100 Guineas, el legendario trofeo de la America's Cup.

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